La publicación de las siguientes Nolas de viaje se debe a una serie de atrevimientos e imprudencias originadas por un accidente. Han sido editadas y seleccionadas por mí sin consulta previa con el autor. He tomado sólo lo que he considerado relevante para este número de la revista GP. Las notas estaban originalmente escritas en una libreta negra, delgada, de tapa dura y cerrada por una cinta elástica. En la anteportada sólo estaban escritas en linla roja las iniciales: I…B.Q. Por primera vez las leí sin el permiso del autor. No sé si he hecho bien o no. En mi defensa sólo puedo decir que las encontré liradas en la calle al bajar de un taxi que me llevaba al aeropuerto.
Publicado en la Revista GP. 2019
Zaragoza, España
En la majestuosa Catedral del Pilar, cerca del claustro, hay un
cuarto abierto al público donde todos los tesoros de la co-
fradía están en exposición. Allí se puede ver, entre muchas
otras obras de gran valor, un manto de terciopelo azul bor-
dado en oro con piedras de cristal de roca; un manto de
raso de seda, también bordado en oro; un precioso azahar
de zafiros; una diadema de platino y brillantes; y una des-
concertante fusta de tuétano. Todas son ofrendas, mues-
tras del profundo agradecimiento de algunos creyentes
por lo que ellos consideraron la respuesta a sus oraciones.
Casi desapercibida y escondida por el brillo de las piezas
a su lado, hay una pequeña columna de oro del tamaño
de un puño que tiene escrito en su base una breve y fer-
vorosa oración que cantó un niño antes de morir: “Virgen
Santa del Pilar, el día que yo muera una columna de oro te
tengo que regalar”